La madrugada del 12 de septiembre de 1847 las baterías estadunidenses iniciaron un intenso bombardeo sobre el Castillo, el efecto fue devastador.
La historia guarda memoria, muy en especial, de seis de ellos a quienes recordamos como los Niños héroes, que ofrendarían su vida en el asalto estadunidense al Castillo de Chapultepec, el 13 de septiembre de 1847.
Fue el Presidente Benito Juárez el primero en honrar oficialmente la gesta de los Niños Héroes, al decretar el 13 de septiembre día de luto nacional.
Después de los enfrentamientos verificados en Padierna, Churubusco y Molino del Rey los días 19 y 20 de Agosto, y 8 de septiembre de 1847, las tropas mexicanas se encontraban en clara desventaja para detener el avance de la columna norteamericana, sin embargo las unidades regulares y milicias cívicas con las que contaba la nación para su defensa, se concentraron en las faldas del Cerro de Chapultepec, por ello el General Scott decidió lanzarse sobre esta posición.
Los bombardeos a este punto se iniciaron el 12 de septiembre de 1847, los cuales sacudieron los cimientos de la instalación y causaron estragos entre las fuerzas mexicanas. Durante la jornada del 13 de septiembre, las columnas norteamericanas avanzaron por el oeste y sur del Cerro de Chapultepec con un efectivo de más de 7,000 hombres.
La defensa de las tropas mexicanas, se dispuso con poco más de 800 soldados distribuidos en diferentes posiciones; quedando 250 hombres en la barda sur y trinchera poniente del bosque, 160 hombres en el hornabeque, 80 en el lindero norte del bosque, 92 en la glorieta de la rampa de acceso, 42 hombres en la trinchera inmediata a esta glorieta y en el Castillo de Chapultepec 243 hombres, sin contar a los jefes, oficiales y alumnos del Colegio Militar que decidieron quedarse para enfrentar a las tropas norteamericanas.