Ranas hembras fingen su muerte para evitar aparearse

Ranas hembras fingen su muerte para evitar aparearse

Antes se creía que las ranas bermejas hembras no podían quitarse de encima a los machos ansiosos por aparearse con ellas, pero un estudio del Museo de Historia Natural de Berlín dio a conocer que no sólo saben cómo defenderse, sino que utilizan varios comportamientos con ese fin, entre ellos fingir su propia muerte.

Las especies de ranas y sapos con reproducción estacional o explosiva se aparean generalmente durante un período que dura entre unos días y dos semanas al principio de la primavera. Cientos o miles de ejemplares se reúnen con ese objetivo en un estanque.

Las hembras de la especie Rana temporaria, conocida como rana común europea o rana bermeja, deben desarrollarse más que los machos antes de poder aparearse y son incapaces de hacerlo cada año, explica la Asociación Leibniz en un comunicado.

A pesar de lo anterior, los machos se reúnen anualmente en el estanque, por lo que superan en número a las hembras por un gran margen. Es común que un montón de machos se adhieran a una sola hembra, que usualmente muere en el proceso.

Si un macho es atrapado, emite un “llamado de liberación” para indicar la equivocación. En el estudio publicado en “Royal Society Open Science”, los investigadores informaron que las hembras pueden emitir dos tipos de sonidos: un gruñido similar al “llamado de liberación” con la finalidad de defenderse de los machos y un chirrido de alta frecuencia cuya utilidad no es clara.

Además, observaron un comportamiento al que calificaron como asombroso: inmovilidad tónica. Quiere decir que fingen su muerte, pues las hembras extienden sus brazos y patas lejos de su cuerpo mientras permanecen inmóviles hasta que los machos las liberan.

“Conozco sólo un puñado de estudios que han encontrado inmovilidad tónica asociada al apareamiento. Por ejemplo, en arañas o libélulas. Se asume generalmente que esta estrategia es usada como último recurso para evitar la depredación”, compartió Carolin Dittrich, coautora del estudio e investigadora del museo ubicado en Alemania.

A decir de Mark-Oliver Rödel, coautor de la investigación, es posible que dicho comportamiento haya evolucionado en las ranas bermejas para evitar la formación de “bolas de apareamiento”, es decir, que varios machos se aferren a una sola hembra con resultados mortales para ella.

“El ‘llamado (de liberación)’ permite a las hembras mostrar que no están listas para aparearse y, si no sirve, las hembras estresadas pueden caer en inmovilidad tónica”, precisó.

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