Desde muy joven, Jessica sabía que era mujer, aunque su género asignado al nacer fue masculino. “Yo sabía desde niña que era una mujer. La mujer que yo soy, vivía dentro de mi cabeza desde que era pequeña”, reveló Jessica en la entrevista. Sin embargo, debido a las expectativas sociales, intentó adaptarse al rol masculino, lo cual le causó una profunda infelicidad.
Su primera intervención estética a los 19 años y a día de hoy Jessica ha invertido más de un millón de euros en más de cien cirugías estéticas con el objetivo de alinear su apariencia física con su identidad de género. Su determinación la llevó a iniciar su transición de cambio de sexo en 2020, enfrentando numerosas intervenciones quirúrgicas. Según ella: “Era morir o vivir”.
A pesar de los riesgos asociados con la cirugía estética, Jessica se siente feliz y agradecida por el apoyo incondicional de su familia y amigos a lo largo de su viaje. Destacó especialmente la ayuda de dos psicólogos que la acompañaron en el proceso de comprender su disforia de género.
Durante el programa ‘La vida sin filtros’, se generó un debate sobre la cirugía estética. Alessandro Lecquio, colaborador del programa, expresó su opinión de que las operaciones estéticas no deberían ser evidentes: “Para ponerte cara de pato, ojos de velocidad y nariz absurda, yo creo que es mejor no operarse”. María Velasco, psiquiatra, respondió enfáticamente: “No hay que faltar al respeto. Estamos hablando de la vida de una persona que tenemos delante y cada persona tiene su historia”. Lecquio, asún así, insistió: “Los grandes responsables son los médicos”.