-Brutal exterminio de La Línea y Los Salgueiro

-Brutal exterminio de La Línea y Los Salgueiro

Las últimas horas del año pasado y las primeras del nuevo fueron dejados brutales narcomensajes, con tres cadáveres colgantes en el arco de entrada que irónicamente da la bienvenida a la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo.
El primer caso fue el domingo 29 de diciembre, cuando la afectada población, retada a no perder su capacidad de asombro, reportó el cuerpo inerte de un joven originario del seccional de Baborigame, identificado poco después como un presunto sicario ‘liniero” que días antes había participado en enfrentamientos, balaceras y desmanes en la comunidad de El Pinito.

El hecho sorprendió por la saña y el mensaje implícito de los grupos criminales, dispuestos a dominar regiones enteras del Triángulo Dorado que conforman Chihuahua, Durango y Sinaloa, con esta última entidad como epicentro de la violencia.

Si un cadáver no fuera suficiente, al cierre de la jornada del primer día del año 2025 vino el segundo suceso, ahora con dos cuerpos sin vida, casi al nivel de la carretera, pero sujetos al extremo de unas sogas también colgadas de la parte más alta de la estructura ubicada en el acceso principal al pueblo.

El narcomensaje fue más explícito en este caso, con una cartulina pegada a uno de los cuerpos en la que los “marranos” eran advertidos que “la limpia ya empezó”, para rematar con el cruel sarcasmo de “feliz año nuevo”.

También eran presumiblemente de La Línea las víctimas.
Los crímenes, con el mismo modus operandi, implicaron para los atacantes levantar, torturar, matar y colgar a sus víctimas en unas cuantas horas; todo en la impunidad, todo en las cercanías de donde están instaladas las supuestas autoridades de los tres niveles de gobierno, evidentemente pintados para la delincuencia organizada.

No hablamos de hechos en las alejadas secciones, comunidades y rancherías del municipio enclavado en el extremo sur del estado; no es en los pueblos pegados a Guanaceví, Tamazula o Tepehuanes, de Durango, ni a Badiraguato en Sinaloa.

Esto fue a las puertas de donde despacha una alcaldesa morenista casi desaparecida, Ana Laura González Ábrego; a unos metros también de las comandancias de la Guardia Nacional, de la Agencia Estatal de Investigación de la Fiscalía del Estado y a unos cuantos kilómetros del puesto militar instalado en la famosa pista de El Zorrillo.

El medio centenar de policías municipales que operan en la cabecera municipal necesariamente debieron conocer el levantón de los jóvenes y el operativo para asesinarlos y colgarlos pero esto exhibió que andan cargados para uno de los grupos.

editor

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