Comerciantes temen por su economía ante el desolador panorama que ha dejado una semana de enfrentamientos armados.
Las calles del corazón de Guadalupe y Calvo lucen vacías, silenciosas y con una tensión que se respira entre cada rincón. Tras una semana marcada por intensos enfrentamientos armados, la cabecera municipal vive una especie de “toque de queda” no oficial, donde al caer la noche –e incluso durante el día–, el tránsito peatonal y vehicular ha desaparecido casi por completo.
Comerciantes de la zona han expresado su profunda preocupación por la caída drástica en las ventas. “La gente ya no sale, y con justa razón. Pero nosotros vivimos de lo que vendemos cada día, y sin clientela, no hay ingresos”, lamentó uno de los locatarios del centro del pueblo.
Los enfrentamientos recientes han generado un clima de miedo e incertidumbre, afectando directamente la economía local. Restaurantes, tiendas, farmacias y otros giros comerciales han tenido que cerrar temprano o, en muchos casos, mantener sus puertas cerradas durante toda la jornada.
Habitantes aseguran que, aunque hay presencia de seguridad en algunas zonas, el temor se mantiene latente, pues los hechos violentos han dejado una huella difícil de borrar.
“Si esto continúa, muchos negocios no van a poder resistir más. La gente necesita seguridad para vivir y para consumir”, añadió otro comerciante.
La comunidad espera con urgencia que las autoridades refuercen los operativos de seguridad y restauren la confianza, antes de que la economía local colapse por completo.