Los baches se multiplican, provocando ponchaduras y riesgos diarios a los automovilistas que transitan por esta importante vía.
La carretera que conecta Parral con el municipio de Guadalupe y Calvo se ha convertido en un auténtico campo minado. A lo largo de varios kilómetros, decenas de hoyos y parches mal ejecutados ponen en riesgo la seguridad de los conductores, además de provocar constantes daños materiales en los vehículos.
De acuerdo con testimonios de automovilistas, en las últimas semanas se han registrado múltiples casos de neumáticos reventados y averías en suspensiones debido al mal estado de la carpeta asfáltica. “Es imposible esquivar tantos baches. Apenas pasas uno, y adelante hay tres más”, comentó un conductor afectado que tuvo que detenerse a cambiar su llanta.
Transportistas y habitantes de las comunidades serranas denuncian que esta situación lleva años empeorando sin que se ejecuten trabajos de rehabilitación a fondo, mientras el tránsito pesado, especialmente de camiones de carga, contribuye al deterioro acelerado.
La vía es esencial para el comercio y la movilidad de miles de personas que dependen de ella diariamente, por lo que urgen acciones inmediatas de las autoridades estatales y federales para evitar accidentes mayores y pérdidas económicas.