Chihuahua protege más de 90 especies silvestres; algunas ya conviven cerca de las ciudades

Chihuahua protege más de 90 especies silvestres; algunas ya conviven cerca de las ciudades

Chihuahua alberga una de las mayores riquezas biológicas de México, gracias a la diversidad de ecosistemas que van desde los bosques de la Sierra Tarahumara hasta extensos desiertos, pastizales y profundos cañones. Estos espacios naturales funcionan como refugio para decenas de especies de fauna que actualmente se encuentran bajo protección.

De acuerdo con el Departamento de Vida Silvestre de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SDUE), en la entidad se desarrollan programas de conservación enfocados en más de 90 especies consideradas prioritarias para la biodiversidad regional.

Entre los animales más representativos destaca el oso negro americano, una especie clave para el equilibrio de los ecosistemas serranos. También sobresalen el águila real, símbolo nacional de México, y la cotorra serrana occidental, ave endémica de los bosques de coníferas de la Sierra Madre Occidental. A ellas se suman diversas especies de anfibios, reptiles y mamíferos que habitan las áreas naturales protegidas del estado.

Para garantizar su conservación, Chihuahua cuenta con importantes reservas naturales. El Área de Protección de Flora y Fauna Papigochi abarca más de 222 mil hectáreas; Campo Verde protege alrededor de 108 mil hectáreas; mientras que Tutuaca supera las 444 mil hectáreas, convirtiéndose en uno de los principales refugios para especies amenazadas.

Sin embargo, la fauna protegida no siempre permanece alejada de las zonas habitadas. En los últimos años se ha vuelto más frecuente el avistamiento de animales silvestres en áreas urbanas y suburbanas de la capital del estado y otros municipios.

Uno de los casos más comunes es el de los murciélagos insectívoros, que suelen refugiarse en edificios, puentes y techos. Aunque muchas personas les temen, desempeñan una función esencial en el control natural de plagas al consumir grandes cantidades de insectos durante la noche. Especialistas señalan que, en la mayoría de los casos, no representan un peligro para la población y no deben ser exterminados.

También es frecuente observar lechuzas de campanario en parques, terrenos baldíos y zonas agrícolas cercanas a las ciudades. Estas aves ayudan a controlar poblaciones de ratones y otros roedores. Asimismo, halcones, gavilanes y búhos suelen sobrevolar áreas urbanas en busca de alimento.

Durante ciertas temporadas también se registran avistamientos de venado cola blanca en comunidades cercanas a la sierra o zonas de matorral. Cuando estos animales ingresan a espacios habitados generalmente se encuentran desorientados o en búsqueda de agua, por lo que las autoridades recomiendan mantener distancia y reportar su presencia.

En las zonas periféricas también pueden aparecer reptiles como la lagartija cornuda de montaña y diversas serpientes no venenosas. Estos ejemplares cumplen un papel fundamental en el equilibrio ecológico, ya que contribuyen al control natural de insectos y pequeños roedores.

La Ley de Vida Silvestre del Estado de Chihuahua contempla categorías para especies en peligro de extinción, amenazadas y sujetas a protección especial, con el objetivo de preservar poblaciones cuya supervivencia se encuentra comprometida.

Especialistas en conservación recuerdan que ante cualquier encuentro con fauna silvestre lo más importante es evitar alimentarla, intentar capturarla o agredirla. La recomendación es reportar su presencia a las autoridades correspondientes para garantizar tanto la seguridad de las personas como la protección de los animales.

La convivencia responsable con la vida silvestre permitirá que Chihuahua continúe conservando una biodiversidad única, donde incluso las especies que ocasionalmente comparten espacio con las ciudades siguen desempeñando un papel esencial para la salud de los ecosistemas.

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