El aire limpio ahora se vende: crece mercado de carbono en la Sierra

El aire limpio ahora se vende: crece mercado de carbono en la Sierra

La Sierra Tarahumara se perfila como uno de los principales escenarios del país para el desarrollo del mercado de bonos de carbono, una alternativa que combina la conservación ambiental con la generación de ingresos para comunidades forestales. En el sur del estado de Chihuahua, esta actividad ha comenzado a tomar fuerza gracias a las condiciones naturales que favorecen la captura de dióxido de carbono.

Con cerca de siete millones de hectáreas de bosque, la región concentra aproximadamente una tercera parte del potencial nacional para este tipo de proyectos. Actualmente, se tienen identificados más de 50 proyectos en fase de medición y al menos una veintena que ya comercializan certificados en mercados internacionales, donde el precio por tonelada de carbono puede alcanzar hasta los 16 dólares.

De acuerdo con el director de Desarrollo Forestal del Gobierno del Estado, Humberto Molinar, el proceso para integrarse a este modelo no es sencillo. Requiere estudios técnicos especializados que implican una inversión cercana a 1.5 millones de pesos, además de un periodo de hasta un año para obtener resultados que permitan la emisión de certificados.

La riqueza natural de la Sierra Tarahumara va más allá de su valor paisajístico. Sus extensos bosques de pino y encino, las barrancas profundas y la humedad constante generan condiciones ideales para la absorción de carbono. Este entorno convierte a la región en un punto estratégico donde el cuidado del medio ambiente puede traducirse en beneficios económicos tangibles.

El funcionamiento de los bonos de carbono se basa en un análisis detallado del bosque. Se miden variables como la cantidad de árboles, su tamaño, densidad y crecimiento, con el objetivo de calcular la cantidad de carbono almacenado en la biomasa. Cada tonelada capturada se traduce en un certificado que puede ser adquirido por empresas que buscan compensar sus emisiones contaminantes.

Entre los principales compradores se encuentran industrias de alto impacto ambiental como la aeronáutica y la automotriz, así como corporaciones internacionales de países como Estados Unidos y China, que participan en este mercado bajo esquemas voluntarios.

Sin embargo, este modelo también implica compromisos para los propietarios de los terrenos forestales. Es necesario implementar prácticas de manejo sustentable que incluyen reforestación, control de plagas, prevención de incendios y técnicas como el aclareo, que permite optimizar el crecimiento de los árboles y aumentar su capacidad de captura de carbono.

Además, los proyectos pueden integrar beneficios sociales y ambientales adicionales. Los recursos generados pueden destinarse a mejorar la calidad de vida en comunidades rurales mediante la instalación de paneles solares, adquisición de equipo médico o transporte escolar, así como al fortalecimiento de brigadas contra incendios y programas de sanidad forestal.

En la zona sur de la Sierra Tarahumara, que abarca municipios como Guadalupe y Calvo, Guachochi, Morelos y parte de Batopilas, se concentra una proporción significativa tanto de proyectos como de potencial de captura. Esto se debe a factores como suelos más profundos y un régimen de lluvias más favorable, lo que permite un crecimiento más rápido del arbolado.

Pese a las ventajas, la participación en este mercado sigue siendo limitada. Solo una pequeña parte del territorio forestal está incorporada a proyectos activos, debido principalmente a los altos costos iniciales y a la complejidad técnica del proceso.

Finalmente, las condiciones del mercado también representan un reto. El valor de los certificados puede variar considerablemente, por lo que especialistas recomiendan evitar compromisos a largo plazo y optar por contratos más cortos que permitan aprovechar mejores oportunidades de venta.

La Sierra Tarahumara, con su vasto patrimonio natural, se posiciona así como un punto clave en la lucha contra el cambio climático, al tiempo que abre una alternativa económica sustentable para las comunidades que dependen del bosque.

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