Hidalgo del Parral fue la capital no oficial de la Nueva Vizcaya durante más de un siglo, de 1632 a 1738, lo que la convierte en un punto clave para entender la historia del norte de México. No es coincidencia que el Archivo Histórico Municipal de Parral resguarde la mayor colección de documentos coloniales españoles en esta región del país.
Este valioso acervo contiene documentos que datan desde 1611, como una reclamación de herencia entre Diego de Porras y sus hermanos en el entonces Valle de San Bartolomé —hoy Valle de Allende—. Afortunadamente, ya se han dado pasos hacia su modernización: parte del archivo ha sido digitalizado y se encuentra disponible para consulta pública, facilitando el acceso a estudiantes, investigadores y ciudadanía en general.
Consciente de su relevancia, se construyó un edificio exclusivo para su resguardo. Un espacio diseñado específicamente para conservar este patrimonio documental y servir como centro de consulta para historiadores, cronistas, docentes e investigadores. Este recinto no debe ser utilizado con otros fines ni albergar oficinas ajenas a su propósito original.
Sin embargo, a pesar de su valor histórico y cultural, el archivo ha sido relegado por distintas administraciones. ¿Cómo es posible que documentos que narran siglos de nuestra historia estén siendo ignorados? La memoria no es un lujo: es una responsabilidad.
Por ello, hago un llamado respetuoso pero firme al presidente municipal, Ing. Salvador “Chava” Calderón, a capacitar al personal involucrado y garantizar el uso adecuado del archivo. Nadie nace sabiendo, pero quien acepta un cargo público tiene la obligación de prepararse y ejercerlo con responsabilidad. Así lo declaró Liliana Valdez a través de su cuenta de Facebook.
Preservar el Archivo Histórico de Parral es preservar nuestra identidad y el legado que dejaremos a las generaciones futuras.
¿Por qué causa molestia esta imagen?
1.Riesgo al patrimonio documental:
Comer en un archivo pone en peligro los documentos por exposición a alimentos, líquidos, grasa y residuos. Incluso pequeñas partículas pueden atraer insectos o provocar deterioro irreversible en papeles históricos.
2.Espacio mal utilizado:
Un archivo no es un comedor ni una sala social. Está diseñado para la conservación y consulta del acervo, no para actividades ajenas a su función.
3.Falta de protocolos:
Esta imagen sugiere una ausencia de normativas básicas de conservación, algo grave considerando que se trata de un patrimonio histórico de alcance nacional.
4.Descuido institucional:
Muestra una aparente falta de capacitación del personal y de supervisión por parte de las autoridades responsables.