El narco blinda a sus “monstruos” con escudos anti drones

El narco blinda a sus “monstruos” con escudos anti drones

La tercera generación de vehículos artillados incluye alfombras antiminas, mangueras de gas lacrimógeno y software para bloquear drones. Sedena ha incautado 222 acorazados.

Los encargados de combatir al Cártel del Golfo en Tamaulipas tienen un nombre para los recientes hallazgos en ejidos tenebrosos en Reynosa. Les llaman coloquialmente la tercera generación y se refieren a la nueva línea de vehículos blindados por el crimen organizado —conocidos como “monstruos”— cuyas modificaciones pronostican una nueva era en la batalla criminal por el norte de México.

MILENIO conversó con dos militares y tres elementos de la Guardia Estatal que han participado en operativos dedicados al decomiso de “monstruos” y sus testimonios confirman que lo que hace 13 años fue bautizado por autoridades locales como “blindaje artesanal” hoy ya evolucionó a tecnología de guerra con materiales de importación y exportación.

Los nuevos “monstruos” del crimen organizado, por ejemplo, tienen protecciones contra drones y minas, que consiste en placas de acero de grado militar que se compran en Estados Unidos y que tienen una alta dureza y resistencia al calor, las cuales resisten explosivos.
“La más usual es MIL-A 46100 y ahora la colocan en los toldos de las camionetas para que las bombas que dejan caer los drones hagan el menor daño posible. Los ‘monstruos’ de segunda generación tenían un tipo de ‘quemacocos’ para tener una metralleta por fuera. Ahora las metralletas van por dentro y salen por aspilleras en las puertas”, contó uno de los militares.
Esas placas también se han encontrado en la suspensión de los vehículos para mitigar la destrucción de una mina terrestre. Incluso, la protección se complementa con alfombras especiales de última tecnología que “absorben” las ondas explosivas y con cajones con blindaje categoría 5 que protegen el motor y la batería.

En algunos casos, los “monstruos de tercera generación” tienen modificaciones sutiles, pero letales, como torretas con puerto universal para montar Barret 50, mástiles para instalar telescopios e, incluso, delgadas mangueras en los espejos laterales que expulsan gas lacrimógeno a quien se acerque a intentar reventar el blindaje con disparos a corta distancia.

“Ya no estamos hablando de arreglos en talleres mecánicos. Ni de sicarios jugándole al soldador. Esto es algo más. Es conocimiento especializado propio de una guerra técnica y táctica”, se lamenta, ahora, un elemento de la Guardia Estatal.

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