Ovidio Guzmán López, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa e hijo del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, se declaró culpable este viernes en un tribunal federal de Chicago por cargos de narcotráfico internacional y delincuencia organizada. El acusado admitió su participación en el tráfico de fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos como parte de un acuerdo que lo convierte en testigo colaborador, lo que podría reducir su condena a cambio de información clave sobre las operaciones del cártel.
Durante la audiencia ante la jueza Sharon Johnson Coleman, con la voz quebrada Guzmán López, vestido con un overol naranja y esposado, reconoció su papel como líder dentro del Cártel de Sinaloa, así como su responsabilidad en el envío de toneladas de drogas, incluyendo fentanilo, cocaína y metanfetamina, hacia territorio estadounidense. Aceptó pagar una multa de 80 millones de dólares como parte del acuerdo con la fiscalía, que a cambio considerará solicitar una pena menor a la cadena perpetua que normalmente conllevan estos delitos.
El proceso judicial confirmó que Guzmán López actuará como testigo protegido, proporcionando información relevante para futuras investigaciones contra otros miembros del cártel. La jueza verificó que el acusado comprendía plenamente las implicaciones de su declaración. Guzmán reveló padecer depresión y estar bajo tratamiento médico, pero aseguró que su decisión fue tomada de manera voluntaria y con asesoría legal.
Los fiscales de Estados Unidos expusieron ante la jueza que la colaboración de Ovidio Guzmán será en tres sentidos: