La ausencia que habla más que las palabras, faltan Chava Calderón y su esposa al informe de la sindica Dalila Villalobos

La ausencia que habla más que las palabras, faltan Chava Calderón y su esposa al informe de la sindica Dalila Villalobos

En política, los gestos importan. Y la ausencia del alcalde Chava Calderón y su esposa Nora Carrillo en el primer informe trimestral de la síndica Dalila Villalobos fue un gesto que no pasó desapercibido. Si bien el secretario del ayuntamiento, Jorge Cordero, asistió en representación del presidente municipal, las explicaciones ofrecidas no convencieron del todo.

La agenda con la gobernadora Maru Campos, citada como motivo de la inasistencia, podría parecer razonable, pero la política tiene sus códigos, y no estar presente en un evento de esta relevancia envía un mensaje por sí mismo. Más aún cuando el pasado domingo, en el informe de los primeros 100 días del gobierno de Calderón, la síndica Villalobos no solo asistió puntualmente, sino que ocupó un lugar destacado y ofreció palabras de reconocimiento hacia el trabajo del alcalde.

¿Qué significa esta ausencia? ¿Es simple desorganización en la agenda o un mensaje implícito de distanciamiento entre las dos figuras que, en teoría, deberían ser aliadas en la administración municipal? La sindicatura, como órgano fiscalizador, juega un papel clave en la rendición de cuentas. Su fortalecimiento debería ser motivo de respaldo, no de indiferencia.

El simbolismo de estas ausencias resuena más fuerte cuando se observa que otros funcionarios municipales también faltaron al informe de Villalobos. Esto plantea una pregunta incómoda: ¿hay un problema de coordinación o, peor aún, de interés hacia la labor que la síndica realiza?

En política, los eventos públicos son una oportunidad para enviar señales de unidad y respaldo. Este martes, el mensaje que recibió la ciudadanía fue, más bien, uno de lejanía. Y aunque el gobierno de Calderón aún está en sus primeros meses, estos detalles comienzan a tejer narrativas que, con el tiempo, podrían consolidarse en percepciones más difíciles de corregir.

Dalila Villalobos, por su parte, optó por no politizar la situación y se limitó a cumplir con su deber: informar a la ciudadanía. Pero queda en el aire una pregunta importante: ¿tendrá la síndica el respaldo que necesita para desempeñar su papel, o seguirá lidiando con ausencias que dicen más de lo que parecen?

El tiempo lo dirá, pero este episodio deja claro que en política, como en la vida, las formas también importan.

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