María Guadalupe R. M., asesinada por su sobrino mientras intentaba sacrificar a un bebé de 18 meses a la Santa Muerte, creía que un familiar había reencarnado en el menor, según investigaciones de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia (FEM).
María Guadalupe tenía una fascinación por lo oscuro y el misterio; en mayo, se encontró una osamenta en su casa. Los restos humanos, que ella había desenterrado, pertenecían a Jesús Romero Saldaña, de 22 años, y fueron hallados sobre una imagen de la Santa Muerte.
La FEM informó que María Guadalupe había estado amenazando a su sobrino, Carlos Gabriel C. R., de 23 años, para que le entregara al bebé. Cuando Carlos Gabriel se dio cuenta de que estaba a punto de sacrificarlo, la mató. Aunque fue detenido, fue liberado tras confirmarse que actuó en defensa propia.