“Tocábamos la puerta de mis tíos y le decía a mi hermano: ‘son las 2:00, ellos normalmente comen a las 2:00’ íbamos con la intención de comer algo. Ellos ya sabían a qué íbamos y se esperaban a que nos fuéramos para que comieran ellos”.
“Como no pegaba, íbamos con unos amigos que su familia estaba bien, con la excusa de jugar a las escondidas y mientras jugábamos nos echábamos una fruta al bolsillo, una manzana, una naranja. Nos íbamos al río en Ocotlán y ahí con los pies en el agua nos sentábamos a comer”.
“Ya cuando me volví futbolista profesional, ahora sí recibía la llamada de mi familia que me viniera ha echar una carnita asada con ellos, sabes cómo me hubiera caído esa carnita asada cuando lo necesitaba?”.
“Todo esto sucedió cuando tenía menos de 13 años”.
Para Carlos Salcido, ex jugador, no fue difícil adaptarse en Europa, aseguró en el Podcast La Capitana.
“Cuando era niño, había días donde pasé hambre, dormía en las bancas de Ocotlán (Jalisco) con mi hermano, él dormía unas horas y yo hacia guardia para que no nos molestaran”, señaló.
“Es por eso que lo de la adaptación en otro país no es difícil para mí o ser un futbolista en general, cuando vives en situaciones difíciles a temprana edad, esto no cuesta nada”.
Salcido jugó varios años en el fútbol europeo, en equipos como el PSV y Fulham, siendo incluso subcapitán del equipo neerlandés, donde además ganó, siendo referente y quien a la postre, abriría la puerta a más jugadores mexicanos que jugaron en Países Bajos.