Las bajas temperaturas asociadas a la tercera tormenta invernal podrían provocar el congelamiento de tuberías, fugas de agua y daños en viviendas, lo que representaría costosas reparaciones para las familias.
El marcado descenso del termómetro mantiene en alerta a la población, ya que cuando la temperatura baja de los 0 grados centígrados, el agua dentro de las tuberías puede congelarse y expandirse, generando presión interna que provoca grietas o estallidos, principalmente en instalaciones expuestas al exterior, techos, patios o muros sin aislamiento.
Estas afectaciones no solo implican la falta de suministro de agua, sino también inundaciones, humedad y deterioro de paredes y pisos.
¿Cómo proteger las tuberías del frío extremo?
Especialistas recomiendan aplicar medidas sencillas para reducir riesgos durante la temporada invernal:
- Cubrir tuberías exteriores con material aislante, hule espuma o tela gruesa.
- Sellar rendijas por donde pueda ingresar aire frío.
- Mantener una llave ligeramente abierta para permitir el flujo constante de agua.
- Proteger medidores y conexiones con cajas o cubiertas térmicas.
- Durante la noche, abrir gabinetes debajo de fregaderos para permitir la circulación de aire cálido.
Estas acciones ayudan a evitar que el agua permanezca estancada y se congele.
¿Qué hacer si una tubería se congela?
En caso de detectar falta de agua o presencia de escarcha:
- Cerrar la llave de paso principal.
- Aplicar calor moderado con secadora o toallas tibias (nunca fuego directo).
- Revisar posibles fugas al restablecer el flujo de agua.
Si la tubería presenta una ruptura, se recomienda contactar a un plomero para evitar daños mayores.