“Nos sentimos abandonados”: desplazados rompen el silencio en Guadalupe y Calvo

“Nos sentimos abandonados”: desplazados rompen el silencio en Guadalupe y Calvo

Guadalupe y Calvo, Chih.– El municipio de Guadalupe y Calvo atraviesa uno de los momentos más críticos en materia de seguridad en los últimos años. De acuerdo con reportes locales y testimonios recabados por este medio, más de 500 personas han abandonado sus hogares ante el clima de violencia que se vive en distintas comunidades serranas.

Habitantes de zonas como el Barranco de Dolores, Atascaderos y localidades cercanas han optado por desplazarse ante el temor constante, en medio de hechos violentos que, aseguran, no han cesado. La situación ha provocado que familias enteras dejen atrás viviendas, pertenencias y su forma de vida.

En este contexto, la administración municipal encabezada por la alcaldesa Ana Laura González ha sido señalada por ciudadanos debido a lo que consideran una falta de atención efectiva a la problemática de seguridad y a la ausencia de apoyos suficientes para las personas desplazadas.

En entrevista exclusiva para este medio, Doña María, habitante de la comunidad de Atascaderos, relató entre lágrimas el drama que enfrentan las familias de la sierra.

“Nunca nos habíamos sentido tan abandonados e inseguros. Antes se peleaban entre ellos, los malos con los malos, pero ahora se meten con familias que toda la vida hemos vivido en la sierra. Es muy triste tener que dejar nuestra casa, hay un abandono total del gobierno municipal de Guadalupe y Calvo”, expresó con la voz entrecortada.

El testimonio refleja el miedo que hoy impera en comunidades donde por generaciones las familias habían construido su vida. Para muchos habitantes, la prioridad no está en el señalamiento político, sino en la implementación urgente de estrategias claras que devuelvan la tranquilidad, así como en la creación de programas emergentes para atender a quienes han sido obligados a abandonar sus hogares.

Diversos sectores sociales cuestionan que, mientras la violencia persiste, el gobierno municipal ha centrado parte de su discurso en responsabilizar a administraciones anteriores por obras inconclusas y problemas heredados, lo que ha generado inconformidad entre quienes exigen respuestas inmediatas y acciones concretas ante la crisis actual.

La situación coloca a Guadalupe y Calvo como uno de los municipios con mayor problemática de seguridad en el estado, reflejando una crisis que no solo es operativa, sino también de comunicación y gobernabilidad.

Mientras tanto, las familias desplazadas continúan a la espera de respaldo institucional, seguridad y condiciones que les permitan regresar a sus comunidades sin miedo.

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