Derivado de una pandemia epidémica que no distingue clases sociales, edad o sexo, boleros de la ciudad han quedado sin ingresos para sustentar los gastos del hogar.
De acuerdo a los lineamientos que marca el semáforo rojo, ningún comercio fijo, semi fijo o ambulante podrá abrir en ninguna parte del Estado, a excepción de los comercios de productos y servicios esenciales.
Para contrastar los efectos, algunos boleros han optado por ofrecer el servicio de aseo de calzado hasta domicilio, pero son muy pocos quienes pueden hacerlo, ya que, en su mayoría, los boleros son adultos mayores que siempre se han dedicado a este oficio tan noble.