¿Seguridad o simulacro? Maru Campos encabeza reunión en Guadalupe y Calvo mientras la violencia persiste

¿Seguridad o simulacro? Maru Campos encabeza reunión en Guadalupe y Calvo mientras la violencia persiste

En medio de una creciente preocupación por la violencia en la región serrana, la gobernadora Maru Campos encabezó este martes la sesión de la Mesa Estatal de Construcción de Paz en Guadalupe y Calvo, donde se anunciaron nuevas medidas de seguridad. Pero, ¿serán suficientes para devolverle la tranquilidad a las familias?

La mandataria aseguró que su gobierno trabaja “de forma coordinada” con los tres niveles de gobierno para combatir la inseguridad, aunque las cifras y denuncias ciudadanas indican que el miedo sigue latente en muchos municipios del sur del estado.

Uno de los acuerdos principales fue mantener comunicación directa entre la alcaldesa Ana González y la Guardia Nacional, a través del cuartel permanente en el municipio. Además, se anunció el refuerzo de operativos con elementos de Sedena, Guardia Nacional y corporaciones estatales, así como la llegada de 30 agentes más de la Fiscalía General del Estado para apoyar a la policía municipal.

También se instalará una nueva base de la Guardia Nacional y un centro de mando estatal para “reafirmar la presencia”, aunque no se detalló cuántos recursos reales se destinarán ni en qué plazos.

De igual forma, se prometió apoyo en entrenamiento, equipamiento y vehículos para los cuerpos de seguridad municipales, así como vigilancia especial en comunidades como San Jerónimo, San Simón y el municipio de Moris, otro punto conflictivo de la zona.

“Cuentan conmigo”, expresó Maru Campos al pedir que el tema de seguridad no se politice. Sin embargo, en un contexto donde las comunidades claman por resultados y no por discursos, la pregunta persiste: ¿se trata de estrategias efectivas o solo de buenas intenciones para la foto?

La reunión contó con una amplia representación militar y de seguridad: comandantes de la 5ª y 42ª Zonas Militares, Guardia Nacional, Fiscalía General de la República, Secretaría de Seguridad y otras dependencias estatales y federales. Aun así, el desafío es claro: convertir la presencia institucional en acciones tangibles para las familias de la sierra.

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