La noche del jueves 23 de octubre, la tranquilidad del municipio fue interrumpida por un violento ataque perpetrado por un comando armado que incendió y destruyó al menos cuatro viviendas.
De acuerdo con los primeros reportes, los agresores lanzaron explosivos y ráfagas de fuego, provocando pánico entre los habitantes, quienes denunciaron que el ataque se prolongó varios minutos sin presencia de las autoridades.
Los pobladores, aterrados, claman por ayuda urgente del gobierno estatal y federal, ante el temor de que la violencia escale en las próximas horas.
Hasta el momento, no se ha confirmado la existencia de víctimas mortales o personas heridas, pero los daños materiales son considerables y la tensión en la comunidad es máxima.
Las autoridades locales no han emitido una postura oficial ni informado sobre la llegada de refuerzos para atender la emergencia.
La población permanece en alerta, con familias desplazándose a zonas seguras mientras persiste el temor a nuevos ataques.