Este martes 13 de mayo, un convoy de seguridad arribó al poblado de El Durazno, municipio de Tamazula, Durango, donde la violencia de las últimas semanas ha provocado el desplazamiento de familias enteras, cierre de negocios y suspensión total de clases.
La llegada de las unidades ocurrió al mediodía, recorriendo las calles de una comunidad prácticamente convertida en un pueblo fantasma. Comercios cerrados, calles vacías y viviendas abandonadas reflejan el temor que persiste entre los habitantes tras los recientes enfrentamientos armados registrados en la zona.
De acuerdo con habitantes que permanecen en la comunidad, gran parte de la población decidió huir ante el riesgo constante derivado de los hechos violentos, entre ellos vehículos incendiados y daños ocasionados al Banco del Bienestar, el cual quedó destrozado durante los disturbios.
Asimismo, trascendió que el personal docente abandonó la región por motivos de seguridad, provocando el término anticipado de las clases y dejando sin actividades educativas a decenas de estudiantes.
Pese al ambiente de incertidumbre, las pocas familias que permanecen en El Durazno esperan que el despliegue de seguridad permita recuperar la tranquilidad y evitar nuevos episodios violentos en esta zona serrana de Durango.